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Despensa verde

Por Andrea Prida Bay

Una despensa verde no siempre quiere decir que haya productos orgánicos o no grasos en el armario, sino se refiere a la compra responsable de productos disponibles. Las personas comúnmente escogen un artículo o una marca que satisfaga sus necesidades y deseos biológicos, culturales o étnicos, sin preocuparse de la evolución del producto, los materiales con los que se ha hecho, si estos materiales son renovables o, ni siquiera, si existen productos alternativos que presten el mismo servicio.  Es decir, el consumidor, habitualmente no se siente responsable de cualquier otra acción que no sea comprar y desprenderse del resto cuando pierda su utilidad.

La comercialización masiva de productos, su diversificación y la rentabilidad del espacio comercial impulsan este consumo despreocupado y desmesurado, llevando al olvido el sistema clásico de depósito de botellas retornables. Cada día la manipulación con envases no retornables adquiere más importancia ya que están hechos de materiales que son clave para promocionar el producto y convencer al consumidor; a parte de su función sanitaria e higiénica. Estos materiales pueden representar hasta un 35% en peso y un 65% en volumen del total de los residuos.

Dentro de los factores que favorecen la compra rápida y el uso de envases por parte de los consumidores encontramos los cambios culturales que se han dado en las familias. Estos son: el incremento en el número de personas que viven solas, la reducción de tiempo disponible para la preparación de comida, la disparidad de horarios y la integración de la mujer al mercado laboral, como también la preferencia de los consumidores a concentrar las compras en grandes superficies comerciales que cubren una gran variedad de necesidades y tienen horarios más amplios.

Muchas personas cuando oyen de ésta nueva problemática que el cambio de nuestros hábitos ha creado, culpan a las empresas por poner a la venta estos productos y también al gobierno por no contar con soluciones definitivas para la disposición final de los residuos sólidos municipales, pero no dan el siguiente paso que es la compra responsable de productos disponibles. Cada uno de los consumidores tiene la opción de escoger entre marcas, envases, cantidades; y profundizando,  cada consumidor es responsable de la oferta que existe en el mercado por haber creado su demanda. Es decir, si no hay demanda, no hay oferta. Si no hay consumidores despreocupados, no hay producto irresponsable.

El consumidor debe demostrar responsabilidad ambiental y social dando preferencia a productos que no sigan una tendencia recta, sino que puedan completar un ciclo de vida.


Esquema de pauta lineal

Esto quiere decir que se debe tener conciencia en escoger productos en que el recurso regrese a su punto de inicio y pueda comenzar de nuevo el proceso. El problema surge cuando los materiales están destinados a seguir el esquema de pauta lineal que empieza en la extracción de los recursos, su transformación, uso y consumo y finaliza en su rechazo.


Ciclo de vida, o esquema de pauta circular

Las medidas para reducir la acumulación de residuos en casa se basan en la reducción y sustitución de materiales, su valorización y el uso de materiales reciclados, entre otras. El consumidor debe recordar estas medidas y ponerlas en práctica cada vez que vaya de compras para mantener una despensa verde.

Los productos responsables son aquellos que no contienen un exceso de envoltura y/o embalaje. Por ejemplo, un producto separado en paquetes que contienen un número específico de piezas individualizadas, contiene un desperdicio significante de envoltura en comparación a un producto que es vendido a granel. Adicionalmente, el consumidor debe poner atención y seleccionar los productos que mantengan una relación similar entre el volumen del artículo con el de su embalaje. Existen ocasiones en que el producto es extremadamente menor, por la cual puede surgir el sentimiento de subordinación del producto después de haberse sacado de una o varias cajas significantemente mayores.

Es importante también, escoger productos que vengan presentados con materiales valorizables, ya sea por reutilización, reciclaje o lucro energético. Hay conjuntos de artículos que, en vez de venir en embalaje de cartón que no goza de un segundo uso, vienen en cajas de plástico o cestas de mimbre que posteriormente pueden ser útiles para el almacenaje de objetos en casa. Por otra parte, algunas marcas se distinguen por utilizar materiales alternos para la presentación de un producto. Una despensa verde elije estas marcas entre otras para apoyar la teoría de que la preferencia de manipular materiales valorizables es rentable para las empresas.

Un consumidor responsable se compromete a favorecer la compra de productos que vengan no solo presentados, sino elaborados de materiales reciclados. Existen varios artículos, como algunos de papelería, que son elaborados con materiales frutos del proceso de reciclaje. Se hallan en existencia, por ejemplo, productos de papel reciclado, como son las libretas, agendas, notas adheribles, papel para invitaciones, sobres, etc.

 Finalmente, la labor mas importante que debe cumplir un consumidor responsable es el divulgar la manera en que obtuvo su despensa verde y demostrar a los demás que es posible ahorrar dinero por reducir los costos operativos de transporte, almacenaje, separación y capacidad del espacio para la disposición final de los residuos. De este modo, involucrar a más personas en la tarea de conservar la existencia de los recursos naturales, así como también la reducción de la contaminación que produce la basura en suelos, cuerpos de agua y mares.

1 garrafón reusable de 20 litros de agua = 20 botellas de 1 litro
1 garrafón cuesta $50.00 pesos = 20 botellas de agua cuestan $220.00 pesos
Ahorro económico = 170 pesos
Ahorro ecológico = 20 botellas de plástico no retornables

Amigos de Sian Ka’an A. C.

www.amigosdesiankaan.org
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