La extraordinaria complejidad estructural de cualquier Selva del mundo incluyendo las de Quintana Roo es que contiene una infraestructura necesaria para ser una de las “maquinarias” ecológicas más sofisticada del planeta. En el transcurso de un año determinado, las selvas del mundo capturan más luz solar por unidad de área que cualquier otro sistema natural o artificial. Una pequeña aunque significativa porción de ésta radiación solar es incorporada dentro de moléculas complejas, que finalmente proveen la energía y estructura capaz de mantener a la comunidad de la selva, creando uno de los sistemas de aprovechamiento de energía más eficientes, que jamás ha logrado imitar el hombre. Normalmente los suelos donde crece la selva son delicados y pobres en minerales, son sin embargo eficientemente drenados por sistemas de raíces, ayudados en la mayoría de los casos, por hongos simbiontes. Los restos de plantas como hojas, ramas y tejidos animales muertos se descomponen rápidamente y son usados nutrientes del ecosistema selvático, sin embargo la mayoría de la energía para el desarrollo de la plantas selváticas es por la luz solar.
Los ecólogos (no confundir con ecologista) usan el término productividad para describir la cantidad de radiación solar, transformada por las plantas en moléculas complejas, como los azúcares. El proceso bioquímico por medio del cual esta transformación de energía se logra, es, por supuesto, la fotosíntesis. Las plantas capturan longitudes de onda roja y azul de la luz solar y usan la energía para dividir las moléculas de agua en sus componentes atómicos: hidrógeno y oxígeno. Para realizar esto, las plantas utilizan el pigmento verde conocido como clorofila. La razón por la cual las plantas lucen verdes es porque la clorofila refleja la luz en longitudes de onda verdes, mientras que las longitudes de onda roja y azul del espectro son absorbidas.
La esencia de la fotosíntesis es que el hidrógeno del agua, rico en energía, se combine con el dióxido de carbono (CO2, un gas atmosférico), un compuesto bajo en energía, a fin de formar azúcares y compuestos relacionados de alto contenido energético. Este proceso es la base sobre la cual se desarrolla virtualmente toda la vida sobre la Tierra. El oxigeno del agua es liberado como subproducto. La fotosíntesis ha ocurrido durante los últimos tres mil millones de años y ha sido responsable de cambiar la atmósfera terrestre, de un ambiente virtualmente carente de oxigeno en uno con el contenido actual del 21%, gracias al cual usted pude respirar en este momento y seguir leyendo o buscar más fotos de sus conocidos.
De todos los ecosistemas terrestres en ninguno se logra más fotosíntesis que en las Selvas incluyendo las de Quintana Roo. Según los ecólogos una hectárea Selva supera en productividad por más del doble a una de bosque de pinos del Hemisferio Norte, por un 50% a una de bosque templado y por entre cuatro a cinco veces a la sabana y pastizales. Los mismos ecólogos distinguen entre la productividad primaria bruta (PPB) y la productividad primaria neta (PPN). La primera se refiere a la cantidad total de fotosíntesis lograda, en tanto que la última se refiere a la cantidad de carbono fijado, en otras palabras, la cantidad de carbono utilizado por la planta para crecimiento y reproducción es decir para formar hojas y flores.
Las selvas gastan entre un 50 y un 60% de su productividad primaria bruta en su propio mantenimiento. Lo que esto significa, es que la productividad primaria bruta y la tasa total de fotosíntesis es enormemente mayor en las selvas que en virtualmente cualquier otro ecosistema en el planeta.
Se ha calculado que el área global total cubierta por Selvas, producen anualmente unos 49400 millones de toneladas de materia orgánica seca, comparado a los 14.900 millones de toneladas producidas por los bosques templados. En el transcurso de un año, un metro cuadrado de Selva captura cerca de 28 kilocalorías de luz solar, De este total, las plantas convierten un mínimo de 8.4 kilocalorías (cerca del 35%) en nuevo crecimiento y reproducción, utilizando el remanente para energía de mantenimiento.
Cuando las Selvas son taladas como las de Quintana Roo y reemplazadas por campos de cultivos o de golf, áreas de ganado, pavimento o construcciones, se pierde la energía y productividad de las Selvas. Un equipo de investigadores ha estimado que casi un 40% de la PPN mundial ya su ha perdido debido a actividades humanas de conversión de hábitat o cambio de uso del suelo. Se estima que las selvas almacenan un 46% del carbono viviente total del mundo.
Si usted observa una foto satelital de México o específicamente de la Península de Yucatán, podrá distinguir claramente que de los tres estados peninsulares, es en el territorio de Quintana Roo en donde aún quedan grande extensiones de Selva con buena salud, pero si en la misma foto se puede hacer un acercamiento para ver la tierra a 100 metros de altura usted podrá distinguir claramente las marcas y brechas para fraccionar la tierra, venderla y desarrollarla, lo que implicará sin duda algún un impacto sobre la cobertura selvática.
El cuidado que se debe tener es que este impacto sea el menor posible y se genere de una forma inteligente; cada desarrollo debe destinar áreas de igual tamaño a la conservación de la vegetación original. Conservando la vegetación original se garantiza no solo la productividad de la selva sino también la plusvalía ambiental de Quintana Roo, si los desarrollos se basan exclusivamente en la productividad económica de la inversión y no en conservar la productividad en este caso de la selva, lo más seguro es que tarde o temprano el famoso se desarrollo se convierta en un subdesarrollo.
La invitación es a participar con Amigos de Sian Ka’an para lograr conservar mas Tierras, Aguas y Mares en el Caribe Mexicano, para mayor información favor comuníquese con nosotros al teléfono (998)8-92-29-58 / 59 o cbarrios@amigosdesiankaan.org
Amigos de Sian Ka’an A. C. www.amigosdesiankaan.org
Todos tus donativos son deducibles de impuestos.