Las selvas, manglares y arrecifes están ligados entre sí, de tal suerte que los problemas en uno afectan a los otros. A pesar de la falta de sistemas montañosos en el interior de Quintana Roo, en los límites con Campeche y Yucatán, hay tierras bajas que forman depresiones llamadas ak’alchés en maya. Estos bajos reciben el agua de la lluvia y de los terrenos más altos que los circundan. Por el suelo arcilloso que presentan, el agua se acumula en grandes cantidades, infiltrándose muy lentamente al subsuelo formando la más extensa red de ríos subterráneos del mundo. Así los ak’alchés representan una reserva del vital líquido. Las características peculiares de estas depresiones en la Península de Yucatán permiten el desarrollo de las selvas bajas inundables, con un tipo de vegetación única en el planeta. De tal suerte que la captación de agua en las tierras bajas y altas ocurre gracias a la presencia de la cubierta vegetal, y una vez en el subsuelo, el agua permite el desarrollo de una peculiar fauna de cavernas en la que se incluyen peces ciegos, crustáceos sin color y animales endémicos.
Al fluir el agua bajo tierra con dirección al mar, surte a las comunidades locales a través de pozos y cenotes. Al llegar a la costa, parte del agua aflora en manantiales que alimentan a los humedales costeros formados por pantanos de zacates y manglares. Hay quienes perciben a los humedales como áreas improductivas, pestilentes y llenas de moscos; sin embargo, son sitios fundamentales para la reproducción de
varias especies de peces del arrecife y refugio para sus crías y no solo eso, sino que también por los humedales fluye la materia orgánica que se produce y descompone, alimentando nuestro sistema arrecifal mesoamericano de coral, el segundo más grande de la Tierra y del cual la mitad está en Quintana Roo. Este sistema depende en gran medida de la existencia de 1,000,000 de hectáreas de humedales en el estado.
Al actuar en pro del cuidado de la cadena de frágiles eslabones que se han mencionado y evitar celosamente la ruptura de cualquiera de ellos, desde el rol que juguemos en la sociedad, evitaremos que continúe impactándose la riqueza biológica y con ello nuestro desarrollo y economía que es nuestro bienestar social. El desmonte excesivo de las selvas, la contaminación de los mantos acuíferos, el relleno de los humedales, los cortes de flujos de agua por carreteras y la destrucción de arrecifes por su uso excesivo y poco cuidadoso, entre otros, se seguirían reflejando en la eliminación de sitios atractivos para el buceo, la pérdida de playas, y la insalubridad de las aguas.
Los límites que pongamos y las acciones que desarrollemos, pueden ser el mejor aliado en estos momentos. Absoluto convencimiento y determinación de que solo así podremos conservar lo que aún podemos disfrutar. La utopía es sólo la que nosotros creamos.
Un sin fin de inversionistas han apostado todo en esta tierra maya. Solamente la suma de nuestra conciencia conservacionista que se derive en cuidado extremo, podrá rendir honores y tributo a este lugar privilegiado, lleno de grandes inversiones, para que el mundo entero lo disfrute por muchos años más asegurando con ello nuestra economía, y para que quienes de ello vivimos, lo llevemos a mejores estándares de calidad en todos aspectos.
Acabamos de recibir la noticia de que recientemente en Cozumel han puesto el ejemplo de la puesta en marcha del relleno sanitario y anunciaron que dará inicio el 1 de marzo. Esta maravillosa medida se espera continúe dándose a corto plazo en todos los municipios de Quintana Roo, eliminando así los tiraderos de basura a cielo abierto. Esto es un ejemplo tangible del tema que nos ocupa. Especialmente en la Península de Yucatán, que por su naturaleza, poner la basura sobre la selva, las sabanas y los manglares, ocasiona que se contamine nuestro subsuelo acuífero, contaminando el agua que fluye por las venas de esta tierra, que son nuestras cavernas y ríos subterráneos, y que desemboca en el mar, eliminando la riqueza marina, donde peces, corales, tiburones, tortugas y delfines viven y mantienen vivo al arrecife y con él nuestro trabajo, recreación y alimento. Lo que hagamos en cualquiera de los tres estados de la península afecta para bien o para mal a los tres. Y lo que hagamos bien TODOS en cada aspecto es lo que puede funcionar, porque si los ciudadanos ponemos la basura en su lugar e incluso la separamos (orgánica/inorgánica) no sirve de mucho si no tenemos rellenos sanitarios donde desecharla, y el índice que manejamos de basura actualmente es altísimo, alarmante.
Nuestro principal atractivo de playas blancas y distintas tonalidades del azul turquesa del mar Caribe, es lo que en Quintana Roo nos ha dado fama y éxito a nivel mundial, y es la razón primordial por la que tantos deseen invertir, vacacionar o vivir aquí. Estos atributos son nada menos y nada más que el resultado de la cadena ecológica que hoy hemos presentado. Sin ella, no existirían, y sin ella dejarían de existir.
Amigos de Sian Ka’an A. C. www.amigosdesiankaan.org
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