Los pantanos, marismas, rías, esteros, ciénegas y lagunas de las zonas costeras de Quintana Roo son ecosistemas tradicionalmente desdeñados porque se les consideran lodazales inútiles. Sin embargo, poseen un valor insospechado y rinden beneficios que mucha gente ni siquiera alcanzan a imaginar.
Por casi toda la costa de nuestro estado se extiende una franja mas o menos ancha de terrenos fangosos, que durante semanas, meses o a lo largo del año entero, se encuentran cubiertos de agua y en los que solamente logran sobrevivir algunas especies de planta adaptada a esas difíciles condiciones de extrema humedad y suelos tan blandos e inestables que resulta difícil hasta echar raíces.
A esos terrenos se les conocen con diferentes nombres: Ciénegas, Pantanos, Marismas, Lagunas costeras, Rias, Esteros, Cenagales, Retenes, Tintales, Tulares, Carrizales, Selvas Bajas Inundables, Tasistales, Aguadas, Sabanas, Manglares y otros mas. Pero hay un término que los engloba a todos: Humedales. Y a todos ellos se les consideraba tradicionalmente sitio carente de valor, obstáculos para la construcción de caminos, la agricultura o la urbanización. Sin embargo, constituyen uno de nuestros más valiosos recursos naturales y hay que tomar medidas para protegerlos y conservarlos, por que su destrucción puede tener serias consecuencia para la pesca, el turismo y otras actividades.
Hoy día, en la comunidad científica internacional existe un vivo y creciente interés por estudiar, conocer, comprender y especialmente proteger estos ecosistemas de transición entre los ambientes terrestres y acuáticos, de los que desdeñadamente se decía que no son ni tierra, ni son agua, y a veces ni si quiera lodo. Tan grande es la preocupación por los Humedales, que incluso existe un acuerdo internacional conocido como Convención de RAMSAR por el nombre de la ciudad en Irán en la cual se firmó en 1971 a la cual se han adherido docenas de piases que periódicamente se reúnen para tomar medidas
de protección a los Humedales.
México que forma parte de la convención de RAMSAR inscribió en ella la Ría de lagartos como zona representativa de los Humedales, con el compromiso implícito de asegurar su protección y conservación, otra área inscrita recientemente es la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an que contiene la mayor superficie protegida de Humedales de México.
Los Humedales pueden definirse como terrenos que todo el año o parte de el se encuentran cubiertos por una capa de agua no muy profunda o por lo menos están saturados de humedad, de modo que el lodo es fangoso y en el crece una vegetación de especies de plantas adaptadas al exceso de humedad, como los mangles, tules y carrizos. La presencia de esta vegetación es requisito indispensable para que una zona sea considerada humedal.
El agua de los humedales puede ser dulce, salobre o salada incluso mas salada que la del mar y tener muy diverso origen: por ejemplo, provenir de entrantes de mar, de afloramientos de agua marina a través de suelo, manantiales de agua dulce, o directamente de la lluvias como es el caso de las Sabanas interiores de Quintana Roo.
Se caracterizan lo humedales por tener poco drenaje, es decir, el agua no pude correr fácilmente hacia otros lugares o infiltrarse hacia las profundidades. Y, desde luego, se caracterizan también porque el suelo esta constituido básicamente por una capa de materia orgánica mezclada con arena conocida como cieno, aunque por debajo de esa capa fangosa pueda haber una de sustrato de roca.
En términos generales los humedales de Quintana Roo pueden dividirse en 2 grandes categorías los costeros y los interiores. En los costeros predomina el agua salada o salobre, mientras que los interiores son de agua dulce. Los más extensos y conocidos son los costeros.
El valor biológico y económico de los humedales es mucho mayor de lo que podría pensarse. Los Humedales se cuentan entre los ecosistemas más productivos del mundo. Ello se debe a la descomposición de la metería vegetal –hojas y otras partes de las plantas- que enriquecen el agua y sirve de alimento a pequeños animales como peces, anfibios, crustáceos y reptiles que dependen críticamente de ese ambiente para reproducirse o para pasar alguna etapa de su vida. Las etapas de larvas y juveniles de especies con un gran valor comercial como la langosta, meros y pargos dependen de los manglares. También los Humedales actúan como gigantescos sistemas de purificación de agua, ya que los intrincados procesos químicos biológicos que en ellos ocurren permiten eliminar considerables cantidades de desechos orgánicos, residuos industriales, materiales tóxicos y otras sustancias nocivas. Naturalmente, esto no significa que los humedales sean inmunes a la contaminación y puedan usarse como tiraderos o coladeras. Lo más importante es su conservación por ser un eslabón que une la riqueza natural marina con la terrestre.
Extracto del libro publicado por Amigos de Sian Ka´an y escrito por Juan Jose Morales en 1992 llamado “Los humedales, un mundo olvidado” y que pertenecen a la colección Introducción a los ecosistemas de la Península de Yucatán.
Tú puedes ayudar a proteger los humedales
Amigos de Sian Ka’an, la más grande organización de conservación ambiental en el sureste de México.
Amigos de Sian Ka’an A. C. www.amigosdesiankaan.org
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